LA INDIA CANELA PROTAGONIZÓ CUATRO PRESENTACIONES EN DOS DÍAS DE
ACTIVIDADES LLEVADAS A CABO EN DISTINTOS ESCENARIOS DEL FESTIVAL DE
MUSICA LATINA ¡VIVA CHICAGO! Chicago, Illinois.- El acordeón, invento alemán adherido a
uno de los géneros autóctonos dominicanos (la república “come plátano”
que retrata el escritor Junot Díaz en su novela Pulitzer “La breve y
maravillosa vida de Oscar Wao”) se guareció durante el pasado fin de
semana en los brazos de la merenguera típica La India Canela.
La
artista, envuelta en bufanda para abrigarse del viento que empieza a
enfriar huesos en Chicago, realizó cuatro presentaciones en distintos
escenarios del Festival Música Latina ¡Viva Chicago! que ocupó durante
los días 29 y 30 de agosto en la arborizada estancia de Grand Park. “Las
siete pasadas” (otrora merengue de Tatico vetado a las mujeres), Los
Algodones, Cañabrava, entre otras estrofas, sonaron muy cerca del Art
Institute of Chicago donde se exhiben obras del dominicano Ramón Oviedo. Lo tradicional El dinamismo de Chicago seduce. La ciudad da clases
de civilismo y aunque es la tercera con mayor número de habitantes
detrás de New York y Los Ángeles, la gente con discapacidad puede andar
sola y los ciclistas transportarse sin temor a ser arrollados. El
viento de la desconsideración no habita en la Ciudad de los Vientos. Al
orientarse a las manifestaciones nativas de naciones latinoamericanas,
la cartelera del festival fue tan diversa como atractiva. Antes de la India Canela en el Salón de Baile, se presentó la banda “Juvenato” de Cartagena, Colombia. En
el camerino, antes de ceder el mando de la escena, el líder del grupo,
Hernán Caraballo, le manifestó devoción a la India y le pidió que
tomara su acordeón para que ensayara allí “Juanita Morel”. El
último sábado de agosto, a media tarde, aún se replicaba el estribillo
“No suelte el gallo, no lo suelte, que se lo mata, que se lo mata”, en
las voces de los vocalistas Juan Pablo García y Martin Abreu. Cándido
Pérez, el saxofonista que sus compañeros llaman maestro, se tomó muy en
serio su rol y franqueó el swing de la India Canela todo el tiempo. Presentes Pocos
se resistieron a bailar los merengues de aquella mujer acordeonista que
protagonizó las veladas más concurridas de la cartelera. Otras
atracciones artísticas que se situaban a distintas horas en las plateas
de Los Barrios, Salón de Baile y Petrillo Music Shell, fueron: Chicago
Cuatro Orchestra School, Wides Special Guest Yomo Toro in Conjunction
With The Puerto Rican Arts Aliance, David Oquendo’s Raices Habaneras
Roots of Rumba, Juvenato Vallenato, Marcos Oliveira and swing
Brasileiro, Hernan Oliveras, Diosas de cristal, Aterciopelados y Lidia
With Mariachi Ranchera. La banda la integraron Juan Pablo García,
vocalista; Dionisio Espinal, conga; Dionui Núñez, bajo; Martin Abreu,
vocalista; Roberto Rodríguez, tambora; Kely Coronado, guira y Cándido
Pérez en el saxofón. OLD TOWN SCHOOL FOL MUSIC Allí
tocó mangulina y como en otras ocasiones, antes de cantar el “Vamo
hablar inglé”, hizo un reconocimiento a su cantora, Fefita la Grande,
de quien dijo “fue la primera mujer en mi país en atreverse a tocar el
acordeón”. Luego, interpretó “La Chiflera” que tiró a escena hasta las
chicas orientales que, a falta de varones, bailaron en pareja. El escudo patrio y el folforeo dominicano acompañaron siempre a la artista nativa de Villa González, Santiago. Las banderas agitadas de Mercedes Féliz y su familia, nunca faltaron en las distintas presentaciones. La
cita de dos días con la tambora, el acordeón y la gu¨ira de la banda
típica, fue aroma y bálsamo para la laboriosa sangre dominicana que
habita en la otrora casa del presidente Obama.
Este año, la varita del festival, enfocó la música tradicional
latinoamericana. Por eso, la India Canela, invitada por la Oficina del
Alcalde de la Ciudad de Chicago, permitieron que por primera vez el
merengue típico se escuchara y bailara en el festival donde se baten
las raíces latinas. La bachata se ha dejado sentir en ediciones
anteriores.
Abajo, en la pista, una piñata de gente, descifraba a pura cadera,
pasitos y balanceo, el jeroglífico dominicano en la movida tipiquera.
El
teatro del Old Town School Fol. Music, escuela pública de música donde
la India Canela se presentó ante un público selecto, también fue
acompañada de los bailarines de la Secretaría de Turismo, quienes
brillaron por su buena danza y los tonos de sus múltiples uniformes.






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